Las secuelas del tiroteo en el festival de música de Las Vegas: qué ha cambiado desde entonces

Convirtiéndose nuevamente en protagonista de una película de terror, y a propósito de cumplirse en los próximos meses el primer año de este acontecimiento, Estados Unidos no olvida el tiroteo masivo, ocurrido el pasado 1 de octubre del 2017, en la ciudad de Las Vegas, en el estado de Nevada, en plena celebración del festival de música country Route 91 Harvest. Con un estruendoso saldo de casi 60 muertos y más de 800 heridos, lo que se planificaba como una noche de diversión y baile para los estadounidenses, terminó siendo un hecho atemorizante que marcó la vida de toda la sociedad americana.

¿Qué sucedió?

De la mano de un solo tirador, Stephen Paddock, hombre blanco de 64 años, residente en Mesquite (Nevada), se llevó a cabo esta atroz escena. El espectáculo era cerrado por el autor Jason Aldean, cuando desde la habitación 32º del hotel Mandalay Bay, el norteamericano desencadenó la ráfaga de tiros hacía el concierto al aire libre, provocando la reacción desesperada de los presentes para huir del lugar, en un intento desesperado por salvar su vida.

Aunque no era el primer tiroteo suscitado en Estados Unidos, es clasificado como el más grande en la historia de este país, precedido por la masacre de la discoteca Pulse de Orlando en junio del 2016. Las reacciones no se hicieron esperar y las consecuencias sociales y materiales de este repudiable suceso salieron a relucir casi inmediatamente.

Consecuencias

Cuantificar las secuelas emanadas del tiroteo en Las Vegas, es un procedimiento algo complejo. El impacto negativo de esta situación no solo repercute en los ciudadanos que temen por su seguridad al realizar turismo por esta incansable y muy movida ciudad de Estados Unidos. Sino, además, deben considerarse las implicaciones económicas y en materia de seguridad que los empresarios, dueños de hoteles, casinos y otros establecimientos del lugar han implementado en el intento de resguardar la integridad de sus asiduos visitantes.

En materia de seguridad, las reacciones fueron prácticamente instantáneas. Pocos días después del tiroteo, la industria hotelera en Las Vegas, casinos y otros espacios destinados al entretenimiento en la ciudad, incrementaron su vigilancia de manera visible, estudiando constantemente la manera de mejorarlas. Otra de las acciones notables, luego de este lamentable acontecimiento fue la disposición de diferentes organizaciones en intentar subsanar el efecto social que esto causaría, tal es el caso del Sindicato de Trabajadores Culinarios, quienes manifestaron su apoyo a través de los miembros de ayuda psicológica de su equipo para disminuir el trauma de lo vivido durante esa noche de terror.

Lo más notable de esta situación fue la demanda interpuesta el mes de julio de este año, por la compañía propietaria del hotel Mandala Bay, para rechazar su responsabilidad en los hechos ocurridos el pasado mes de octubre, argumentando que tomó las medidas de seguridad necesarias, por lo que aseguran no debe ser responsabilizada por este suceso que empañó la historia estadounidense.    

La demanda fue interpuesta contra más de mil personas, y entre los argumentos de mayor relevancia señalados por la cadena hotelera, se destacan que ésta asegura cumplir para el momento de la masacre con los estándares establecidos por el Departamento de Seguridad Nacional, en base a una normativa del 2002.

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